Dónde alojarse en Hvar: las mejores zonas

Dónde alojarse en Hvar

¿Dónde alojarse en Hvar? En este artículo destacamos las diez mejores zonas donde hospedarse en la isla, y lo que se puede encontrar en cada una de ellas. 

Situada en el mar Adriático, la isla de Hvar está a 90 minutos de Split en ferry, y es uno de los puntos turísticos más importantes de Croacia.

Con algo más de 65 km de longitud y numerosos manantiales de agua dulce, la verde campiña de Hvar se compone de bosques de pinos, viñedos, huertos frutales, olivares cultivados y hectáreas de fragantes campos de lavanda.

La isla tiene más de 250 km de costa, con playas de guijarros, puertos deportivos, calas y bahías. Su historia se remonta a la prehistoria, y a lo largo de los siglos ha sido ocupada por numerosos invasores, cuyas señales pueden verse en gran parte de su arquitectura.

Si le gusta la arquitectura antigua, explorar la pintoresca campiña, quiere salir de fiesta toda la noche o relajarse en tranquilos pueblos y ciudades costeras, Hvar lo tiene todo.

Este post le ayudará a escoger la zona más conveniente donde dormir en Hvar.

Dónde alojarse en Hvar: Las mejores zonas

1. Hvar Town, dónde alojarse en Hvar para salir de fiesta

Situada a medio camino de la costa oeste de Hvar, y dominada por una antigua fortaleza veneciana, la capital de la isla del mismo nombre es un concurrido puerto de transbordadores, un puerto deportivo y un popular lugar de encuentro de ricos y adinerados.

Sean cuales sean sus preferencias vacacionales, podrá encontrarlas en la ciudad de Hvar y sus alrededores. La zona del puerto es un hervidero de actividad, con transbordadores que llegan y parten hacia las demás islas, el continente y puntos de todo el Adriático.

Se puede pasear por el paseo que rodea el puerto deportivo, con su plétora de cruceros millonarios provenientes de todo el Mediterráneo. 

Puede tomarse un tiempo para tomar una copa o un tentempié en la terraza de alguno de los muchos cafés, bares y restaurantes del muelle. O caminar un poco más, para disfrutar de un rato en una de las bonitas playas de guijarros bordeadas de pinos que hay a las afueras de la ciudad.

Dejando el puerto y ya en la ciudad, magníficos edificios antiguos flanquean las estrechas y sinuosas calles empedradas que conducen a la plaza de San Esteban y a su impresionante catedral, el corazón y punto central de la ciudad de Hvar.

La plaza y su catedral datan del siglo XVI y, con una superficie de 4.500 metros cuadrados, se dice que es la mayor plaza de Dalmacia.

Los visitantes pueden entrar en la catedral, aunque el horario está limitado a 30 minutos antes de la misa, que se celebra dos veces al día.

Además de la catedral, la plaza está repleta de cafés, comercios y bares, y sigue siendo un soleado lugar de encuentro para las personas mayores de la localidad, que se desahogan tomando un café o una cerveza local.

En la parte trasera de la catedral se encuentra el Palacio Episcopal y el museo con diversas reliquias religiosas. A las afueras del centro de la ciudad se encuentra el monasterio franciscano y la iglesia de Nuestra Señora de la Merced.

Otros lugares de interés son la Residencia de Verano Hanibal Lucic, en la parte trasera del Palacio Episcopal, el Monasterio Benedictino, el Arsenal y el Teatro construidos en 1612, y la magnífica fortaleza sobre la ciudad, con sus fabulosas vistas al mar.

Se puede disfrutar de numerosas excursiones guiadas, incluyendo para los conocedores del vino, visitas a los viñedos y bodegas locales. 

Puede alquilar un barco y explorar las islas Pakleni, situadas frente a la costa de Hvar. O ir de excursión al interior, para disfrutar de la dulce fragancia de los campos de lavanda.

La ciudad de Hvar es una mezcla de lo antiguo y lo moderno. Comercios, tiendas, bares y restaurantes independientes se codean con restaurantes gourmet de alto nivel, bares de copas y clubes de moda. 

Tanto si desea un agradable restaurante familiar para disfrutar de una agradable cena, como si desea bares y discotecas de moda donde festejar hasta el amanecer, los encontrará en la ciudad de Hvar.

El alojamiento es abundante, con una variada selección de suntuosos hoteles y villas de 4 y 5 estrellas, así como una buena selección de alquileres de gama media y privados.

2. Stari Grad, donde alojarse en Hvar si se busca cultura e historia

Situada en la parte norte de la isla, Stari Grad es una de las ciudades más antiguas de la isla. De hecho, en español, Stari Grad significa Ciudad Vieja.

Se remonta al año 385 a.C. y fue colonizada por griegos que llegaron desde Faros, en la isla griega de Ikaria. Aún hoy, muchos de los carteles y señales de las calles siguen llevando el nombre de «Faros».

Es un destino de vacaciones que rezuma relajación, y se puede sentir que el estrés de la vida moderna empieza a disiparse incluso antes de dejar las maletas en el hotel.

Un amplio paseo le llevará alrededor de las zonas del puerto y del puerto deportivo de la bahía, donde encontrará la mayoría de los bares y restaurantes de la ciudad. 

También hay una pequeña playa. No es de arena ni de guijarros, sino de cemento. No obstante, parece que sigue atrayendo a muchos de los amantes del sol locales y visitantes.

Para los que piensan que una playa no es una playa si no tiene guijarros o arena, un agradable paseo por el promontorio les llevará a unas bonitas playas con un telón de fondo de pinos que llegan hasta la orilla.

La propia Stari Grad es como un libro de historia arquitectónica a través de los tiempos. Los edificios antiguos se alinean en estrechos callejones pavimentados y rodean las pequeñas plazas adornadas con macetas de flores de colores. Las buganvillas caen en cascada sobre muros y terrazas, y el aire es fresco y fragante.

La llanura de Stari Grad es una visita obligada. Se trata de una forma de planificación agrícola introducida por los griegos antiugos, que ha sobrevivido a lo largo de los siglos, y que fue designada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008.

Otros lugares de interés son las antiguas murallas de la ciudad, partes del antiguo asentamiento griego, una villa campestre romana, una torre griega en la llanura de Stari Grad y dos fuertes ilirios sobre la ciudad.

Hay nada menos que nueve iglesias y capillas que explorar, así como el castillo de Tvrdalj, del siglo XVI, el palacio Biankini, que hoy alberga el Museo de Stari Grad, la casa y el mausoleo de Sime Ljubica, construidos en 1887, y un antiguo molino de viento que se encuentra en el lado sur del puerto.

Las noches suelen ser agradablemente tranquilas, con una gran variedad de bares y restaurantes familiares repartidos por la zona de la ciudad. 

Si le gusta la gente y el ambiente, la mayor parte de la acción tiene lugar en los acogedores bares y restaurantes que rodean el puerto, pero no espere discotecas ni fiestas nocturnas; para eso tendrá que dirigirse a la ciudad de Hvar Town, a 25 minutos en taxi.

Stari Grad cuenta con una buena selección de alojamientos, desde hoteles de gama media hasta apartamentos y villas privadas, y es considerablemente más barato que Hvar Town.

3. Zastrazisce, dónde dormir en Hvar para sumergirse en la historia y la cultura locales

¿Se considera usted un poco pionero? Si su idea de unas buenas vacaciones es el aislamiento y la inmersión en la cultura y el estilo de vida locales del destino elegido, lejos de las hordas de turistas, entonces Zastrazisce podría ser el lugar que debe elegir para alojarse en Hvar.

Zastrazisce es un pequeño pueblo con apenas 200 habitantes. Se compone de varias aldeas dispersas por la zona, y se encuentra en el este de la isla, a 193 metros sobre el nivel del mar. 

Las viviendas son viejas casitas de piedra, con una escuela, una tienda, dos iglesias y un restaurante que atienden al pueblo y a la zona periférica.

Aunque hay otras aldeas locales cercanas, para cualquier cosa más allá de las necesidades básicas probablemente será necesario un viaje de 20 km a la ciudad de Jelsa.

Aunque hace siglos la población se ganaba la vida con la cría de ganado, hoy en día lo hace con el cuidado de los naranjos, los olivos y los campos de lavanda de la zona

Merece la pena alquilar un coche para disfrutar al máximo de esta zona, aunque también es muy popular ir en bicicleta por las calles y los pueblos.

El orgullo de Zastrazisce es un olivo cuya antigüedad ha sido datada en más de 2.000 años. Otros lugares cercanos de interés son el pueblo de Humac y sus casas de piedra, y la cueva de Grapčeva, también en el pueblo de Humac, con sus estalagmitas y estalactitas.

También hay una buena selección de bonitas bahías y calas que se pueden explorar desde Zastrazisce, tanto en el lado norte como en el sur de la isla.

El alojamiento en la zona se limita a los alquileres privados, principalmente casas de campo reconvertidas, y las noches se pueden pasar disfrutando de la cultura e intercambiando historias con los lugareños y otros visitantes.

4. Zavala, un destino vacacional ideal para todas las edades

Si lo que busca es un hermoso paisaje, magníficas playas de guijarros no comercializadas, horas de sol y una zona que no esté totalmente invadida por los turistas, Zavala es un lugar perfecto donde alojarse en Hvar.

Situado en la costa sur de la isla, con un telón de fondo de colinas cubiertas de pinos, campos de lavanda y romero, y campos de naranjos y olivos, el pueblo de Zavala y su pequeño puerto ofrecen la posibilidad de pasar días relajados en la playa.

Acercarse a Zavala puede ser una experiencia en sí misma. Viajando desde Jelsa por la estrecha pero pintoresca carretera, se llega al bonito pueblo de Pitve, y a su túnel de un kilómetro de longitud, sin iluminación y de un solo carril, controlado por semáforos.

Al salir de la penumbra del túnel, se abre una vista panorámica del mar Adriático, su costa inmaculada y las islas periféricas.

Situado justo en el interior de la costa, un corto paseo desde el pueblo le llevará al puerto y a su agradable paseo marítimo, que le guiará entre hoteles, bloques de apartamentos y playas de guijarros hasta la bahía de Petarcica en un extremo, y el puerto con sus bares y restaurantes en el otro.

La vida nocturna consiste en bares y restaurantes donde podrá disfrutar de aceite de oliva cultivado y prensado localmente, pescado fresco, fruta y los mejores vinos locales.

Si opta por un romántico paseo a la luz de la luna desde un restaurante del puerto hasta su apartamento, asegúrese de llevar una linterna, ya que el camino no está iluminado.

El alojamiento en Zavala es variado y con buena relación calidad-precio, con una selección de apartamentos, villas, hoteles y un camping.

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5. Jelsa, una localidad tranquila y popular para alojarse en Hvar 

Respaldada por altas montañas, con bosques y vegetación que llegan hasta la costa y sus limpias playas vírgenes, Jelsa se ha convertido en uno de los lugares más populares para alojarse en Hvar.

Situada en el norte de la isla, a 26 km de la ciudad de Hvar, el orígen de Jelsa se remonta al siglo XIV, cuando era un pequeño pueblo agrícola y puerto pesquero, antes de convertirse en una importante zona de construcción naval hasta el siglo XIX.

Aunque hoy en día Jelsa es un destino muy turístico, aún conserva diferentes estilos arquitectónicos que datan de los siglos XV y XVI. 

La Iglesia de los Santos Fabián y Sebastián, y la plaza pavimentada sobre la que se asienta, fue construida en el siglo XVI, y los edificios circundantes datan de los siglos XVII y XVIII.

Jelsa no tiene el pintoresco atractivo histórico de la ciudad de Hvar, pero cuenta a su favor que tampoco tiene su volumen de visitantes. Se pueden pasar agradables tardes y noches explorando las tiendas de recuerdos, los comercios, los bares, las cafeterías y los restaurantes.

La zona del puerto, con su amplio paseo y su bulliciosa actividad, es una zona agradable para visitar y relajarse, mientras se ve el mundo pasar. La zona cuenta con numerosas playas y con la única playa de arena de la isla a sólo 2 kilómetros de la ciudad.

Para los naturistas, las playas de Zecevo y Glavice son aptas para nudistas, y se llega a ellas con un taxi acuático regular.

A pocos kilómetros de la ciudad hay una serie de lugares de interés que se pueden visitar en coche o moto de alquiler. Pero reservar una excursión organizada es la mejor manera de disfrutar de la experiencia. Sobre todo si en el itinerario está visitar viñedos o bodegas.

La vida nocturna, si no es bulliciosa, cuenta con una buena selección de restaurantes y una variedad de bares dirigidos a todos los grupos de edad. Aunque algunos bares siguen de fiesta después de que otros hayan cerrado, no espere estar bebiendo hasta altas horas de la madrugada.

El alojamiento en los alrededores de Jelsa abarca desde hoteles básicos de 2 y 3 estrellas, hasta buenos hoteles de 4 y 5 estrellas, villas y apartamentos.

6. Vrboska, dónde hospedarse en Hvar con la familia

Vrboska, otro pintoresco pueblo de la costa norte de Hvar, se encuentra a 6 km al este de Stari Grad y a 4 km al oeste de Jelsa. Vrboska se fundó en el siglo XV como puerto, y se extendió a ambos lados de la bahía de Vrboska y su largo y estrecho estuario.

A medida que los negocios mejoraron y el puerto se expandió, el pueblo y la zona portuaria se unieron mediante un puente de piedra de varios arcos, que pronto se convirtió en varios puentes de piedra, a medida que la ciudad se convertía en lo que se ve hoy en día.

Vrboska está rodeada de colinas, bosques de hoja perenne y olivares y frutales cultivados. 

A principios del siglo XX, la ciudad aún contaba con una fábrica de conservas de sardinas, pero lamentablemente ya no. Ahora sus ingresos provienen principalmente del turismo y del puerto deportivo, y un poco de la tierra y el mar.

Entre los lugares de interés de la ciudad se encuentra la iglesia de Santa María de la Misericordia, construida en 1579, la iglesia de San Lorenzo, y el Museo del Pescador, que cuenta la historia de la pesca en la zona. La llanura de Stari Grad también está cerca, y merece la pena el corto viaje.

Las playas locales incluyen Soline, una atractiva playa familiar a un corto paseo a través de los pinares. También están cerca un par de populares playas naturistas. 

Una con un camping, al que se puede llegar siguiendo los caminos del pueblo, y FKK Auto Camp Nudist, que está a sólo un kilómetro del pueblo. 

Alrededor del pueblo y de la zona del puerto hay un montón de tiendas de recuerdos, de ultramarinos, comercios, bares y restaurantes para mantener ocupados a los exploradores más ardientes.

La vida nocturna ofrece un buen número de restaurantes, bares y alguna discoteca.

El alojamiento es abundante en todo el espectro, desde apartamentos económicos hasta suntuosas villas. Si se pregunta dónde alojarse en Hvar con la familia, Vrboska cumple todos los requisitos.

7. Gdinj, disfrute de una estancia en un pueblo que el tiempo (casi) ha olvidado

Gdinj se encuentra justo en el lado este de la parte estrecha de la isla de Hvar y está a 30 km de la ciudad de Hvar. Por la carretera principal (116) pasará por Humac y Zastrazisce en su viaje a lo que es casi un pueblo que el tiempo olvidó.

Gdinj, un grupo aparentemente aleatorio de viejas casitas de piedra junto a la carretera, comenzó su andadura en el siglo XVI como ocho pequeñas aldeas que, con el paso de los años, se han fusionado para convertirse en un solo pueblo.

En la actualidad, el pueblo cuenta con unos 100 habitantes permanentes, la mayoría de los cuales se dedican a trabajar la tierra o a gestionar las pocas tiendas, bares y restaurantes locales. 

Aunque algunas de las casas abandonadas se han reconvertido para alojar a un número creciente de turistas, muchas permanecen desiertas y vacías.

A primera vista, podría preguntarse por qué alguien querría pasar tiempo en Gdinj, pero en un cálido y soleado día de verano, se empieza a apreciar la tranquilidad que conlleva estar un poco alejado de las zonas con más afluencia de gente.

El pueblo se encuentra a 360 metros sobre el nivel del mar, y desde el lado sur se puede ver la bahía de Korčula, y desde el lado norte la isla de Brac.

Una estrecha carretera lleva al pueblo propiamente dicho, con callejones y pequeñas plazas que se bifurcan y donde se puede pasar el tiempo buscando las limitadas pero acogedoras tiendas, minimercados, bares y restaurantes. Para cualquier cosa más grande, como combustible, médicos u hospitales, es necesario ir a Jelsa.

Aunque la mayoría de los visitantes que eligen Gdinj para dormir en Hvar aprovechan la oportunidad para explorar la zona costera, las bonitas playas y el paisaje de pinos; la iglesia de San Jorge, del siglo XVI, está a sólo diez minutos a pie del centro del pueblo, y bien merece una visita.

Como es de esperar, la vida nocturna se limita a los pocos bares y restaurantes, pero es un gran lugar para alojarse para aquellos que disfrutan haciendo amigos con los lugareños, y sumergiéndose en el estilo de vida de los lugares que visitan.

El alojamiento se compone principalmente de estudios de propiedad privada, apartamentos más grandes y casas, y en general tiene un precio atractivo para el viajero de bajo presupuesto.

8. Milna, un destino vacacional con una buena relación calidad precio

Situado en una pequeña bahía aislada y atractiva en la costa sur de la isla, a sólo 4 km de la ciudad de Hvar, Milna es un pequeño complejo que tiene una gran fuerza.

El pueblo es un centro turístico que ofrece mucho para mantener a sus huéspedes satisfechos durante el día y las primeras horas de la noche, mientras que permite que la cercana ciudad de Hvar proporcione todo el entretenimiento nocturno para quienes quieren salir de fiesta.

Milna data de la década de 1600, y aún se pueden encontrar restos de su antigua arquitectura barroca-renacentista en el extremo occidental del pueblo. Un ejemplo es la gran mansión histórica de la familia Ivanic, que se ha convertido en una atractiva casa de huéspedes para los turistas que la visitan.

En los siglos XVII y XVIII, toda la zona se dedicaba al cultivo de lavanda, cuyo aceite se exportaba hasta París para la producción de perfumes.

Al explorar este pueblo perfecto, poco tocado por el comercialismo moderno, observará casi tantos restaurantes como bares, y cada uno de ellos es muy competitivo a la hora de ofrecer lo mejor de la cocina local.

Las hermosas playas de guijarros de Borca y Mala, separadas por arboledas de pinos, se encuentran al frente del pueblo, con dos más en las afueras del mismo. El agua es limpia, cristalina y poco profunda, por lo que es segura para todas las edades. 

Los servicios son básicos pero adecuados, con un bar/restaurante donde se pueden comprar aperitivos y bebidas.

En el interior de las playas, se puede pasear por agradables zonas boscosas para disfrutar de un respiro del caluroso sol mediterráneo.

Si le gusta sumergirse en la historia local, los habitantes de Milna organizan excursiones a pie en las que podrá conocer el interesante pasado de la zona.

Uno de estos paseos es al cercano pueblo de Malo Grablje. Completamente abandonado por toda su población en la década de 1960, se pueden investigar las propiedades vacías, y aprender la historia de por qué se ha dejado a la naturaleza.

Además de los paseos, hay rutas de senderismo y ciclismo, pistas de tenis, alquiler de barcos y excursiones, opciones de buceo e incluso paseos en burro por las calles y playas del pueblo.

Las noches son tranquilas, y los restaurantes y bares cierran antes de medianoche, aunque algunos bares de los hoteles pueden permanecer abiertos hasta más tarde. Si se quiere un poco más de acción, la ciudad de Hvar está a sólo 10 minutos en taxi.

El alojamiento es bueno en todos los niveles, aunque la popularidad de Milna hace que sea recomendable reservar con antelación.

9. Sucuraj, un gran destino para los amantes de la playa

Situado en el extremo oriental de la isla de Hvar, el atractivo puerto y pueblo pesquero de Sucuraj es el punto más cercano de Hvar a la costa croata, y está a sólo 25 minutos en ferry desde la parte continental de Drvenik.

Aunque los documentos demuestran que Sucuraj se pobló por primera vez en el siglo XIV, se conservan pocos artefactos de la época. 

En 1573, un grupo de monjes agustinos construyó un monasterio, del que aún se conservan algunas ruinas, y en el siglo XVII los venecianos construyeron un gran fuerte y la iglesia de San Antonio de Padua, que sigue en pie.

El pueblo está dividido en dos secciones: la parte alta de Sucuraj, en el lado norte del puerto, y la parte baja, en el sur. Desde su posición en la bahía, los visitantes se benefician de un fácil acceso a más de 25 km de costa. 

La cantidad de calas, bahías y playas que se pueden explorar fácilmente en ambos lados de la isla de Hvar, hacen que sea uno de los grandes atractivos de Sucuraj.

Hay demasiadas playas para enumerarlas, pero todas comparten la misma estampa de hermosos paisajes, playas de guijarros y aguas cristalinas y limpias. La mayoría son aptas para niños pequeños, con metros de agua poco profunda.

Algunas también están divididas, con zonas para naturistas y para quienes toman el sol vestidos, y una de ellas cuenta con una gran zona de autocaravanas/acampada en la orilla.

La zona del puerto bulle de actividad, con la llegada regular de transbordadores desde el continente y otras islas. El pueblo sigue manteniendo una pequeña flota pesquera y cuenta con varios restaurantes de pescado que ofrecen lo mejor del marisco fresco.

Como muchos pueblos costeros dálmatas, Sucuraj está formado por casas de piedra, calles estrechas y callejones sinuosos, donde se pueden encontrar tiendas de productos básicos y de recuerdos, comercios, restaurantes y bares.

Otros lugares de interés para el visitante en la zona del pueblo son la iglesia de San Jure y el antiguo faro.

Con multitud de rutas de senderismo y ciclismo, así como carreteras adecuadas, salir a disfrutar del campo y las zonas costeras no debería ser un problema. 

La vida nocturna en Sucuraj es buena, con una variada selección de restaurantes y bares de buena calidad para satisfacer todas las necesidades y deseos.

El alojamiento es abundante, pero se compone principalmente de casas, estudios y apartamentos más grandes, muchos de ellos con vistas a la zona del puerto y las playas.

Si se pregunta dónde alojarse en Hvar para disfrutar de la playa, de agradables paseos por el campo y de una cocina de calidad, Sucuraj es la opción ideal.

10. Sveta Nedjelja, un complejo agradable y tranquilo para los que buscan descanso y relajación

Situado bajo el pico más alto de la isla de Hvar, el monte San Nicolás, el atractivo pueblo de Sveta Nedjelja se encuentra en la costa sur de la isla. 

Se trata de un pueblo tranquilo favorecido por los visitantes que prefieren la paz y la tranquilidad.Ofrece todas las comodidades necesarias para una experiencia vacacional agradable y alejada de todo.

La zona baja del paseo marítimo tiene una pequeña playa de guijarros y alberga la mayoría de los apartamentos turísticos, mientras que el pueblo en sí conserva sus edificios de piedra originales, sus calles estrechas y sus callejones sinuosos.

En la parte trasera de Sveta Nedjelja, a medida que el terreno se eleva por la ladera de la montaña, encontrará viñedos que cultivan uvas rojas para el famoso vino tinto de Hvar, y pequeñas explotaciones agrícolas de olivares.

También encontrará una pequeña capilla en la cima de Sveti Nikola, y más abajo una antigua cueva, que contiene las ruinas de un antiguo monasterio, un cementerio y una iglesia que data del siglo XVI.

Sin embargo, no es la idea que tiene todo el mundo de una caminata agradable. Es una subida dura y ardua, que lleva 40 minutos en llegar a la cueva, y otros 40 minutos en alcanzar la cima.

Sveta Nedjelja es también un destino popular entre los escaladores y montañeros, que llegan para disfrutar de su deporte en sus escarpados acantilados y empinadas subidas.

La zona del paseo marítimo, con su limpia playa de guijarros, su pequeño puerto, sus bares y restaurantes, permite pasar agradables días de descanso bajo el sol. 

En el pueblo se puede explorar la iglesia, disfrutar de estaurantes, bares o cafeterías, visitar la empresa de producción de aceite esencial de lavanda y romero, o la instalación de embotellado de vino que está al lado.

El pueblo también cuenta con mini-mercados y tiendas para sus necesidades cotidianas.

Si necesita cambiar de aires, hay numerosas visitas guiadas a diversos lugares de interés de la zona. También hay muchos caminos por los que se puede ir a pie o en bicicleta al interior para explorar el campo y las pequeñas granjas.

En cuanto al alojamiento predominan los apartamentos y villas, muchos de ellos con vistas al mar. Sveta Nedjelja es un lugar ideal donde alojarse en Hvar para relajarse y recargar las pilas.

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